La industria del automovilismo está a punto de presenciar uno de los movimientos más audaces de la década. BYD Co., el fabricante que recientemente superó a Tesla como el mayor vendedor de vehículos eléctricos en el mundo, está examinando seriamente diversas opciones para entrar en el automovilismo competitivo. Esta ambición no se limita solo a la Fórmula 1, sino que también abarca las prestigiosas carreras de resistencia, incluyendo las emblemáticas 24 Horas de Le Mans.
Este interés surge en un momento crucial para la marca china, que busca consolidar su prestigio fuera de su mercado local. Con una presencia cada vez más agresiva en Europa y América Latina, BYD entiende que el deporte motor es la plataforma definitiva para validar su tecnología y elevar el atractivo de su marca a un nivel premium y global.
Las opciones sobre la mesa: ¿Compra o creación desde cero?
La entrada a la máxima categoría del automovilismo no es una tarea sencilla ni económica. BYD está analizando dos vías principales. La primera es la creación de su propio equipo, lo que le permitiría tener un control total sobre el desarrollo técnico y la identidad de la escudería. La segunda opción es la adquisición de un equipo existente, una ruta que marcas como Audi ya han tomado recientemente al tomar el control de Sauber.
Cualquier movimiento en esta dirección sería un hito histórico. La Fórmula 1 ha sido tradicionalmente un territorio dominado por constructores europeos y estadounidenses. Aunque otros fabricantes chinos han mostrado interés esporádico —como Geely a través de Cyan Racing en turismos o Nio Inc. en la Fórmula E—, un desembarco directo de BYD en la F1 cambiaría las reglas del juego y pondría a la ingeniería china en el centro del escenario mundial.
El desafío de la inversión y los reglamentos de 2026
Entrar en la parrilla de la F1 conlleva obstáculos financieros monumentales. Se estima que desarrollar y mantener un monoplaza competitivo puede costar hasta US$500 millones por temporada. Sin embargo, el momento parece ideal debido al cambio reglamentario que la FIA ha implementado para 2026.
Las nuevas normas de la Fórmula 1 ponen un énfasis sin precedentes en la tecnología híbrida y el aumento de la capacidad de las baterías. Para un líder en movilidad eléctrica como BYD, este cambio es una invitación directa. La marca ya ha demostrado su capacidad técnica en el segmento de lujo; en 2025, su marca de alta gama, Yangwang, llevó al límite su modelo U9 Xtreme en circuitos alemanes, superando los 490 km/h. Trasladar ese conocimiento a un motor de combustión asistido por sistemas eléctricos de alto rendimiento es el siguiente paso lógico.

Visibilidad en mercados clave y el «Efecto Drive to Survive»
A pesar de ser un líder en ventas, BYD aún enfrenta desafíos en mercados como los Estados Unidos, donde los aranceles y las restricciones comerciales limitan su crecimiento. La Fórmula 1, que vive un auge de popularidad en territorio estadounidense gracias a series de streaming y nuevas carreras en ciudades como Miami y Las Vegas, ofrece una vitrina de marketing inigualable.
Incluso sin vender coches directamente en EE. UU., la presencia de BYD en la parrilla de salida le otorgaría una visibilidad de marca que muy pocas campañas publicitarias podrían igualar. Además, el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, ha expresado abiertamente su deseo de acoger a un equipo chino, considerándolo el «paso lógico» para la expansión del deporte tras la llegada de marcas como Cadillac.
El contexto de la Fórmula 1 actual
La parrilla actual está en constante evolución. Mientras equipos tradicionales como Aston Martin enfrentan retos mecánicos y cambios en su estructura accionaria, nuevos jugadores como Audi y Cadillac están inyectando capital fresco y competitividad. La entrada de BYD no solo diluiría los premios económicos —un punto de resistencia constante para los equipos actuales—, sino que también elevaría las valoraciones totales de la categoría al atraer a la inmensa base de aficionados en China.
Con el regreso del Gran Premio de Shanghái y el surgimiento de pilotos locales, el terreno está abonado. BYD tiene la tecnología, el capital y la ambición. La pregunta ya no es si el gigante chino tiene lo necesario para competir, sino cuándo veremos el logotipo de BYD luchando por el podio en los circuitos más exigentes del planeta.

